Más de 52 mil adolescentes abandonaron la secundaria desde 2017
El 32 % de los estudiantes analizados abandonó el sistema educativo en los últimos ocho años.

La deserción escolar en la educación secundaria continúa siendo uno de los principales desafíos del sistema educativo en la República Dominicana, con miles de adolescentes que abandonan las aulas cada año debido a factores sociales, económicos y académicos que inciden directamente en su decisión.
Así lo revela el estudio “Discontinuidad en la educación secundaria en República Dominicana”, presentado por la Iniciativa Dominicana por una Educación de Calidad (IDEC), el cual se apoya en un enfoque metodológico mixto que combina datos administrativos con entrevistas en profundidad y grupos focales.
El análisis abarca una cohorte de 162,522 adolescentes desde 2017 durante un período de ocho años. De estos, 52,918 fueron clasificados como desertores, lo que representa un 32 % del total. Entre ellos, 42,630 pertenecían a la modalidad general y 10,288 al programa de educación para adultos (Prepara).
En contraste, el 47.2 % de los estudiantes logró graduarse dentro del plazo de seis años establecido por el sistema educativo dominicano.
Brechas territoriales y desigualdad
El estudio evidencia importantes diferencias regionales. A nivel nacional, las tasas de deserción oscilan entre el 31 % y el 48 %, dependiendo de la zona. Las regionales de Santo Domingo presentan los niveles más bajos (31 %–33 %), mientras que localidades como Mao, Higüey y Montecristi registran cifras cercanas al 50 %, lo que refleja mayores condiciones de vulnerabilidad.
En el ámbito urbano, la Regional 10 (Santo Domingo Este) muestra la mayor proporción de abandono con un 15.1 %, seguida de la Regional 15 (Santo Domingo Norte) con 13.3 %.
Perfil del estudiante que abandona
De acuerdo con la investigadora Katherine Javier, cerca del 87 % de los estudiantes que desertan proviene del sector público, frente a un 12 % de centros privados y un 1.3 % de instituciones semioficiales.
En cuanto a la jornada escolar, la mayor parte estaba inscrita en jornada extendida (48.4 %), seguida de la tanda matutina (23.1 %) y vespertina (15.0 %).
El análisis académico muestra que el 23 % de los desertores había reprobado el año, mientras que un 31.8 % abandonó sin concluirlo. No obstante, un 45.2 % había sido promovido antes de dejar la escuela.
Por grado, el abandono se concentra principalmente en primero de secundaria (18.4 %), considerado un punto crítico de transición, seguido de cuarto grado (15.2 %) y del nivel medio en educación de adultos (19.4 %).
Factores de riesgo
El estudio también destaca diferencias importantes según género y nacionalidad. La tasa de deserción entre estudiantes de nacionalidad haitiana alcanza el 49.7 %, frente al 32.1 % de los dominicanos. Asimismo, el 40 % de los hombres abandona la escuela, en comparación con el 24.8 % de las mujeres.
La sobreedad inicial se identifica como un factor determinante. Entre las mujeres, la deserción aumenta de 22.6 % a 60.8 % cuando ingresan con sobreedad; en los hombres, pasa de 35 % a 76.3 %.
Causas: economía, desmotivación y cambio cultural
Según Jerson del Rosario, colaborador del estudio, uno de los factores clave es de carácter económico, aunque no necesariamente vinculado a la supervivencia, sino al deseo de independencia financiera de los adolescentes.
A esto se suma la desmotivación y la desconexión curricular. Muchos estudiantes perciben la escuela como monótona y poco relevante para sus intereses.
“Necesito generar dinero y no me gusta lo que me enseñan: esa es una receta perfecta para el abandono”, señaló.
El rezago académico también juega un papel importante, ya que genera vergüenza, bajo rendimiento y repitencia.
Del Rosario también planteó una reflexión sobre el impacto de la tecnología en la educación: desde la irrupción del smartphone, muchos jóvenes encuentran más valor en aprender a través de plataformas digitales que en el aula tradicional.
Además, el modelo de éxito ha cambiado en los entornos sociales. Mientras antes se valoraba al joven que llegaba a la universidad, hoy ganan protagonismo quienes logran migrar o generar ingresos rápidos mediante emprendimientos informales como colmados, barberías o el motoconcho.
Factores familiares y de género
El entorno familiar también incide. Padres con bajo nivel educativo tienden a valorar menos la educación formal, lo que se traduce en menor acompañamiento escolar.
En el caso de las mujeres, el embarazo adolescente sigue siendo un factor relevante. Aunque las escuelas no expulsan a las estudiantes por esta causa, muchas jóvenes interrumpen sus estudios y no regresan.
Recomendaciones
El estudio concluye que la solución a la deserción escolar no depende de una única política. Entre las recomendaciones se destacan:
- Fortalecer el vínculo entre estudiantes y escuela
- Hacer el currículo más relevante y atractivo
- Promover un modelo educativo que desarrolle pensamiento crítico
- Posicionar la educación como vía real de desarrollo
Los investigadores enfatizan que completar la educación secundaria tiene un impacto directo en los ingresos, especialmente en las mujeres, quienes pueden ganar hasta un 28 % menos si no finalizan este nivel.
“La solución no está en un solo programa ni en una sola política”, concluyen.




