Opinión

Entre la estructura y el shock global: una respuesta a la tesis de Leonel Fernández y su defensa por José Manuel Jerez

Por: Franklin García Fermín

La interpretación que reduce la actual amenaza económica a una mera manifestación de debilidades estructurales internas —como sostiene José Manuel Jerez al respaldar la tesis de Leonel Fernández— resulta, cuando menos, incompleta. Sin negar que economías como la dominicana presentan vulnerabilidades propias de sistemas abiertos y dependientes, es un error analítico minimizar el peso determinante de los choques geopolíticos globales, especialmente en contextos de alta volatilidad energética.

El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán no es un evento periférico ni un simple catalizador: se trata de una perturbación de alcance sistémico con capacidad real de alterar los precios internacionales del petróleo, las cadenas de suministro y la estabilidad de los mercados financieros. En un mundo globalizado, interdependiente y energéticamente tensionado, estos conflictos tienen efectos directos sobre prácticamente todas las economías, independientemente de su fortaleza interna.

En ese sentido, la posición del gobierno encabezado por Luis Abinader ha sido clara: no se ha declarado la existencia de una crisis económica interna, sino la posibilidad de una crisis global inminente si el conflicto escala sin control. Esta distinción no es menor. Implica reconocer que el riesgo actual no proviene exclusivamente de fallas domésticas, sino de una amenaza externa objetiva que trasciende las capacidades de cualquier economía pequeña o mediana.

La República Dominicana, como economía importadora neta de hidrocarburos, enfrenta una exposición directa al comportamiento del mercado energético internacional. La eventual duplicación o triplicación de los precios del petróleo no sería simplemente un “factor que revela debilidades”, sino un shock de gran magnitud capaz de generar inflación importada, deterioro fiscal, presión cambiaria y reducción del poder adquisitivo. Estos efectos no son hipotéticos ni exclusivos de economías frágiles; han sido documentados incluso en países desarrollados durante crisis energéticas anteriores.

Reducir este escenario a una cuestión de previsión interna, como sugiere José Manuel Jerez en su defensa de Leonel Fernández, ignora un principio básico de la economía internacional: existen shocks cuya magnitud supera la capacidad de absorción incluso de economías relativamente sólidas. La historia económica mundial —desde las crisis petroleras del siglo XX hasta las disrupciones recientes en cadenas globales— demuestra que los conflictos geopolíticos en regiones estratégicas tienen consecuencias generalizadas.

Por tanto, el debate no debe plantearse en términos excluyentes —estructura interna versus factores externos—, sino en una comprensión más equilibrada: las vulnerabilidades internas pueden amplificar los efectos de un shock, pero ello no implica que dicho shock sea secundario o irrelevante. En el caso actual, el conflicto en Medio Oriente constituye un factor causal significativo, no un mero pretexto narrativo.

En definitiva, más que negar la existencia de debilidades estructurales, lo que corresponde es reconocer que la amenaza actual combina dos dimensiones: una exposición externa inevitable —derivada de la dependencia energética global— y desafíos internos propios de economías en desarrollo. Ignorar cualquiera de estas dimensiones conduce a diagnósticos parciales.

El verdadero reto, entonces, no es polemizar sobre el origen exclusivo de la crisis, sino articular una estrategia que permita mitigar los impactos de un escenario internacional adverso, sin perder de vista la necesidad de seguir fortaleciendo la estructura económica nacional. Porque si algo enseña la economía contemporánea es que, en un mundo interconectado, ninguna nación —por más previsora que sea— está completamente aislada de las turbulencias globales.

Roberto Martinez

Noticias de Impacto: Un periódico digital dominicano que tiene como objetivo informar las noticias nacionales e internacionales.

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