
Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia. Colosenses 3:12
Cuando Dios te escoge, nada ocurre por casualidad; hay procesos que no entendemos momentos que duelen y etapas que parecen largas pero cada una tiene un propósito eterno, ser escogido no significa, una vida fácil significa una vida guiada, primero vienen las pruebas, no para destruirte sino para purificarte; así como el oro pasa por el fuego tu fe es probada para salir más firme.
Job lo perdió todo pero nunca perdió su confianza y, cuando todo parecía terminado, Dios mostró que su fidelidad es mayor que cualquier pérdida.
Las pruebas no son abandono, son preparación; luego llega la transformación. Dios no te deja como te encontró. Pedro negó al Señor pero Dios no lo rechazó, lo restauró lo levantó y confió en él.
Porque Dios ve más allá de tus errores, ve lo que puedes llegar a ser en sus manos. Donde tú ves debilidad, Dios ve proceso, donde tú ves fracaso Dios ve crecimiento, y, al final, viene la victoria.




