A nueve meses de la tragedia del Jet Set, sacerdote denuncia “justicia selectiva”

Santo Domingo.– El sacerdote Marino Alcántara, de la arquidiócesis Padre Montesinos, afirmó este jueves que la justicia dominicana “no es ciega”, sino que posee una “vista muy selectiva”, al referirse al manejo judicial del caso de la tragedia ocurrida en la discoteca Jet Set.
Las declaraciones fueron ofrecidas previo al inicio de la ceremonia religiosa celebrada en la denominada “zona cero”, en honor a las víctimas del colapso del techo del establecimiento, ocurrido el 8 de abril del pasado año, que dejó más de 230 fallecidos y alrededor de 180 heridos.
Alcántara sostuvo que las autoridades han dejado de lado el caso y que no existe un interés real de hacer justicia. Aseguró que el sistema judicial se encuentra enfocado en negociar con personas acusadas de corrupción, en lugar de sancionar de manera ejemplar.
“Con políticos de los partidos tradicionales del sistema se negocia: de los mil millones que te robaste, ¿cuántos millones vas a devolver? ¿Tres o cuatro? Y en base a eso se construye la impunidad”, expresó el sacerdote.

Asimismo, consideró que la tragedia del Jet Set ha sido relegada de la agenda de justicia nacional, pese a la magnitud del suceso y el impacto en decenas de familias dominicanas.
El religioso también se refirió a la baja asistencia registrada en las misas celebradas en memoria de las víctimas, atribuyéndola a presuntas presiones e “intereses” de sectores vinculados al caso.
“Este hecho involucra a personas con mucho poder. ¿O no saben que hasta el abogado del presidente está del lado de defender a esta familia? No queremos juzgar por anticipado, pero si hubiera sido un muchacho que se robó un conejo, ya estaría preso”, manifestó.
Alcántara denunció además que algunas personas han sido presionadas para no asistir a las ceremonias, bajo advertencias de que podrían verse afectadas posibles compensaciones o negociaciones futuras.
A la eucaristía asistieron familiares y allegados de las víctimas. La ceremonia inició a las 10:00 de la mañana y fue oficiada por el padre Marino Alcántara, junto a los sacerdotes Juan Ramón Rodríguez y Enerio Vázquez.




